10 Cosas que te Pueden Hacer Sonar Grosero en una Entrevista

entrevista

A veces decimos o hacemos cosas que a nosotros nos parecen normales pero que, a ojos de los demás, pueden ser de mal gusto. En una entrevista de trabajo debemos poner siempre nuestros cinco sentidos, pues al fin y al cabo la persona que nos entrevista nos estará evaluando durante todo el tiempo que dure el encuentro. Desde las primeras palabras hasta la despedida, todo cuenta para dar una buena impresión. Ahora bien, ¿sabes cuáles son esos pequeños detalles que pueden hacer que parezcas grosero? Enumeramos diez de ellos en esta fotogalería para que tengas cuidado en futuras entrevistas.

«He estado esperando un rato». Aunque sea la verdad y lo digas sin mala intención, a aquel que te ha hecho esperar le parecerá mal que te quejes. A ojos de un entrevistador que empieces quejándote es negativo, denota inflexibilidad y posible falta de empatía.

«¡Hola! Sé que llego tarde pero…». La primera norma para hacer una buena entrevista es llegar a la hora indicada. No obstante, si llegas tarde, lo último que debes hacer es excusarte. Pide disculpas y sigue adelante con paso firme. Que te excuses y le quites hierro al asunto puede hacer ver que tienes ciertos aires de grandeza.

«He oído este rumor acerca de (algo de la empresa), ¿es cierto?». Nunca se te ocurra llevar un cotilleo a una entrevista de trabajo. Aunque te mueras de ganas por saberlo, la mejor opción no es preguntarle a quien te hace la entrevista. Nadie quiere chismosos en su empresa.

«¿Qué hace la compañía?» Esta pregunta denotará falta de interés. Si quieres saber algo más exacto sobre la empresa, investiga antes y has preguntas concretas, porque este tipo de preguntas abiertas sólo te harán quedar como alguien despreocupado que no valora a la compañía que le está entrevistando.

«No tengo puntos débiles». Todo el mundo tiene puntos débiles y, aunque te parezca que no los tienes, renegar de ellos te hará pecar de arrogante frente a tu entrevistador. A nadie le gustan las personas arrogantes. Sé humilde y di alguno, llévalo pensado a la entrevista.

«Siento que esa es la gran debilidad de su empresa». Por muchas buenas ideas que creas tener, no te presentes en la entrevista revelándolas como si fueras el mismísimo mesías salvador de la compañía. Las críticas así de primeras pueden chocar y sentar mal.

«Me gustaría tomar algo». El entrevistador no es un camarero y por muy seca que tengas la boca, pedir algo nada más llegar puede sonar interesado y grosero. Por lo general, el entrevistado te ofrecerá algo de beber. Si no, no lo pidas, al menos nada más llegar y si no queda más remedio.

«¿A quién debería evitar en la oficina?» Aunque el entrevistador te hable mal de ciertas personas, no se te ocurra preguntar algo así. Aún no has entrado siquiera a la empresa, no te compliques antes de tiempo. Si tienes que evitar a alguien una vez dentro, lo sabrás rápidamente.

«Yo … yo … yo …». Es cierto que en la entrevista vas a tener que hablar mucho de ti, pero evita poner delante el yo en todo momento. Parecerá que quieres llamar demasiado la atención y es positivo que dejes tu sello, pero no así. Para diferenciarte no necesitas destacar todo el tiempo.

«El puesto/la oficina no es lo que yo pensaba». Aunque estés decepcionado, evita decirlo en la propia entrevista. Sobre todo si aún te interesa el puesto. Sonará despectivo y, evidentemente, a nadie le gusta que le desprecien.