Cinco pistas para identificar a un colega ‘tóxico’

colegatoxicoLa mayoría de líderes admite que ha tenido que lidiar con uno o dos empleados tóxicos durante su trayectoria, y muchos comentan que actualmente tienen a uno en su equipo. ¿Por qué no deshacerse de ellos?

El peor empleado que he tenido se compara con ‘el regalo que dura para siempre’, comenta Chester Elton, autor de “What Motivates Me” y colaborador de LinkedIn.

En ese momento todo era un desastre: no hice caso a los rumores del resto del personal y lo promoví con la esperanza de que mi decisión generaría lealtad en él y acabaría con las ‘puñaladas’ por la espalda. Lo mantuve en la oficina por demasiado tiempo. Pequé de tonto.

Pero luego hubo un resquicio de esperanza: hice tantas cosas mal que en realidad aprendí qué NO hacer como gerente.

Al hablar con líderes hoy en día, la mayoría admite que ha tenido que lidiar con uno o dos empleados ‘tóxicos’ durante su trayectoria, y muchos comentan que actualmente tienen a uno de este tipo en su equipo. ¿Por qué no deshacerse de ellos? Es complicado.

Si bien es relativamente fácil identificar a alguien que es incompetente –se puede tener una buena impresión de una persona así el viernes de su primera semana– es más difícil de detectar a alguien que no se ajusta a nuestra cultura.

Puede tomar meses, y para entonces puede ser difícil deshacerse del ‘tóxico’, especialmente si está haciendo su trabajo de manera satisfactoria o ha creado un grupo de seguidores a su alrededor. Y de todos modos, hemos pasado tanto tiempo contratando y capacitando que pensamos que no queremos volver a empezar.

Los grandes líderes, sin embargo, ponen mucho interés en los detalles y escuchan atentamente a sus compañeros de equipo. Ellos escuchan lo que está pasando. En base a mi experiencia, comparto algunas maneras de identificar un empleado ‘tóxico’ en el equipo:

  1. Toman crédito por el trabajo de otros.

Una de las quejas más frecuentes que escuchamos en nuestras encuestas a los empleados es que tal persona “toma el crédito por mi trabajo”. Si quiere socavar la confianza en su área, deje que las cosas sigan así.

  1. Son chismosos.

Algo muy común entre los colegas tóxicos es que siempre están dispuestos a escuchar y compartir los últimos chismes, sobre todo cualquier cosa negativa. Difundir chismes destructivos libera endorfinas que los llena de energía pero afecta la moral de las personas.

  1. Siguen a los jefes para todos lados.

Los empleados tóxicos a menudo buscan tener un contacto cercano con los líderes de la organización. No estoy diciendo que los empleados no deban relacionarse con otros gerentes aparte de su jefe; sin embargo, es obvio que el colega tóxico intenta pasar muchísimo más tiempo con los altos ejecutivos que con sus compañeros o subordinados.

  1. Hacen muchas preguntas sobre usted.

¿Quién exige más dinero, más atención, más beneficios? Por lo general, no son las estrellas del equipo, sino los llorones. Los tóxicos están constantemente protestando por los bajos sueldos que tienen, la sobrecarga de trabajo y la poca valoración que les dan.

La próxima vez que una de estas personas empiece con sus quejas, siga con su juego y dígale: “Tienes razón Joe, probablemente podrías ganar más dinero donde la competencia. Te deseo toda la suerte del mundo. Entonces ¿el viernes es tu último día?”

  1. No alientan a sus compañeros.

Es triste pero cierto: los empleados tóxicos tratan a la gente por encima de ellos como si fueran oro, pero a sus compañeros de equipo como una porquería.

Ellos están demasiado ocupados como para colaborar y ayudar a otros, nunca oirás una palabra de aliento de ellos para sus compañeros de equipo, y en la mayoría de los casos solo muestran un ligero interés en sus clientes.

¿Se debería despedir al colega ‘tóxico’ en el acto? No necesariamente. Siempre recomiendo capacitar primero. Algunos leopardos pueden cambiar sus manchas cuando se les hace ver su comportamiento. Por supuesto, la triste realidad es que la mayoría no lo hará. Dele unas semanas y luego será el momento de hacer un cambio permanente.

Aunque nunca me gusta ver a alguien perder su trabajo, la mayoría de los líderes con los que hablo admiten que son rápidos para contratar pero lentos para despedir. Debería ser al revés cuando se trata del tóxico.

Fuente: www.gestion.pe